El día empieza muy muy bien, con el increible desayuno que me preparan en el Hostal Domingo, por una irrisoria cantidad de dinero. Con ese desayuno empiezo lleno de energía, y como cada día, subiendo. Esta vez El Collado, una subida suave y otra vez un día espléndido.
Había empezado con los botellines a medias, pero antes de dejar el pueblo habia preguntado si había alguna fuente por la parte inicial de la subida. El señor al que le pregunto me dice que si, que está el nacimiento del rio arlanza, y que ahí puedo coger agua y que esta muy buena.
Llego al lugar en cuestión, y lo único que parece una fuente es esta custodiada por las vacas.
Pero está seca. Pregunto a otro que pasaba por allí y me dice que tengo que ir al fondo, y tiro campa a través hasta llegar aquí.
Vuelvo a mirar, y del único lugar que puedo coger agua es directamente del nacimiento. El cartel dice que el agua es potable, pero para conseguirla voy a tener que meterme ahí.
Al principio el agua no parecía tan fría, pero al de pocos segundos...bufff, ahí estaba yo, vestido de ciclista con el casco y todo, un botellín en cada mano, y haciendo equilibrios para alternar el pie que se quedaba dentro del agua mientras mantenía el otro en el aire recuperando riego sanguíneo (para autofoto ya no me daba).
Eso si, mereció la pena el haber ido a ese lugar a por agua.
Tras el pequeño descanso sigo con los 3 kms que me quedan de subida.
Y la bajada, hasta el pueblo de Neila más abierta...
...y luego ya por el cañón formado por el rio Neila, por donde volvemos a La Rioja.
El terreno se va abriendo y aparece el embalse de Mansilla.
Y lo que implica un embalse, terreno llano o con repechines. Y claro, una presa.
Tras pasar por al lado de una segunda presa mas pequeña, una pequeña bajada y el desvío para subir un par de kilómetros hasta Viniegras de Abajo, donde paro a comer.
Tras comer, y aunque todavía pega duro el sol, toca subir a Montenegro-Viniegras. La primera parte es una subida suave por el cañón del rio Urbión.
Hasta llegar a Viniegras de Arriba, donde empieza lo duro, por lo que mejor llenar agua en su mítica fuente.
Tras un kilómetro de transición para coger ritmo quedarán 5 km al 7%, salpicados con unas cuantas rampas por encima del 10%, llegando al 14% en algún caso. Al ir ganando altura más rapido también empieza a haber más vistas.
Y ya en la cima.
La vertiente de la bajada bien merece también un par de fotos.
Por ahi vuelvo al mismo punto donde ayer empecé la subida a Santa Inés, por lo que durante un rato es desandar el terreno andado el día anterior, hasta llegar a la nacional. Esa parte ya es una bajada suave pero rápida sin excesivo interes, hasta llegar a las rocas con las que inicie el viaje dos días antes.
Solo queda guardar todo y marchar para casa, que hoy toca quedar un rato con la cuadrilla que ya apetece ;-)
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